Las Fiestas de fin de año y el mes de enero de 2008 ya llevan una cantidad notoria de muertos en accidentes de tránsito en las rutas de nuestro país. El número de choques automovilísticos crece año a año -especialmente durante el período de vacaciones- dejando como saldo centenares de heridos y muertos, situaciones traumáticas, coches destrozados y, por sobre todo, una sensación inevitable de inseguridad o incomodidad en los conductores a la hora de emprender un viaje.
En un intento de ampliar los conocimientos sobre las principales causantes de los accidentes de tránsito en rutas y autopistas, y las posibles herramientas para mejorar nuestra calidad como conductores, EL NORTE entrevistó al director técnico de la Escuela de Conductores Luz Verde y Premio Nacional Luchemos por la Vida Ing. Pedro Evdemon, quien aportó sus conocimientos sobre el tema.
En primer lugar remarcó que los factores que inciden en la sucesión de siniestros son múltiples, entre los cuales mencionó el crecimiento demográfico de vehículos de todo tipo (transporte de pasajeros, carga y autos en general). “Pero al hablar de vacaciones el principal factor es que hay muchos conductores que no tienen la experiencia de andar en ruta sino dentro de las ciudades. Si bien las leyes físicas son las mismas, cambian sustancialmente porque el comportamiento del vehículo varía con el cuadrado de la velocidad. No es lo mismo andar a 40 que a 100 ó 160 km/h. Eso hace que gente que anda bien en la ciudad, ande pésimo en ruta”, consideró.

Respeto a las normas
Según el consultor en educación y seguridad vial, esas leyes físicas se moderarían si se respetara el Código de Tránsito. “Al no respetarlo invadimos una zona de alta velocidad sin estar preparados correctamente para conducir”.
Asimismo, reconoció la existencia frecuente también de conductores habituados a los viajes en ruta que, en una postura de “sabelotodos”, se conducen sin tomar los recaudos necesarios y sobrepasando los límites de manejo establecidos, generando en muchas ocasiones siniestros de alto grado.
En este sentido, Evdemon ejemplificó: “La tendencia común es la siguiente. Tengo un auto sencillo y viajo a 120, 130 ó 160 km/h., siempre por encima de la máxima permitida. Pero me compro un auto moderno, generalmente europeo, con hasta 9 ´air bags´, estabilizadores electrónicos de frenado y de comportamiento del auto. Y redoblo la apuesta al peligro porque viajo a 180, 190 ó 200 km/h. Pero en las autopistas el resto de la gente sigue viajando a la velocidad anterior por lo que se genera una pared que me frena y tengo que sobrepasar”, provocando de este modo infinidad de situaciones de riesgo que frecuentemente terminan en un siniestro.

Zonas críticas
Haciendo referencia a la mayor cantidad de choques automovilísticos registrados en lo que va de enero en nuestro país y los lugares donde se producen con mayor frecuencia, Evdemon sostuvo que “la zona de la costa no es la más crítica en Argentina porque la provincia de Buenos Aires arma el ´operativo Sol´ que en parte mitiga los accidentes. El problema es que eso no se repite en otras rutas como ser las que van a la sierra, montaña o el norte del país. De repente se observa que en vacaciones los mayores siniestros de tránsito suceden en la ruta 9 a Córdoba, ruta 14 que bordea el Río Uruguay y demás. Zonas donde no hay tanto control”.
Y agregó: “La presidenta Cristina Fernández dijo que extendería el sistema de control de tránsito a todas las rutas del país. Esperemos que lo cumpla”.
Por otro lado, el consultor de tránsito hizo hincapié en la falta de conciencia de los conductores frente al volante: “Falta y mucho, acá y en otros países también. Pero la diferencia radica en que en otros países rápidamente se entra en conciencia a través del bolsillo por el valor de las multas. Un especialista de Nueva Zelanda nos asombraba con el valor de miles de dólares que cuestan las multas en aquel país que hace que cualquiera las respete”.
Ante la pregunta sobre si ese tipo de medida funcionaría en Argentina, Evdemon no dudó en responder con una afirmación. “Lo que allí regula el comportamiento es la ley a la que no se burla fácilmente”, dijo.

Estadística
Pedro Evdemon manifestó que, según los datos estadísticos en materia de accidentes, la falta de respeto por las velocidades precautorias o máximas hace que crezcan en las autopistas los accidentes de embestimiento por alcance del otro vehículo. Otro caso muy peligroso se da en las rutas de una sola calzada y dos manos, “porque lejos de acostumbrarnos a ir todos a una misma velocidad, alguien quiere pasar a otro vehículo. El 48 por ciento de los impactos son de frente originados por el adelantamiento, que generalmente son mortales”.
Asimismo recalcó que cuando uno conduce a alta velocidad, las distracciones como el celular, CD, acertar la ceniza del cigarrillo dentro del cenicero, buscar la radio preferida y demás, conforman pequeños factores que pueden provocar un siniestro.
Las estadísticas dicen que las distracciones provocan el 19 por ciento de los siniestros que siempre se deben a fallas humanas. Asimismo señalan un crecimiento en el número de víctimas fatales en las vacaciones de invierno, diciembre por las fiestas y los meses de verano, y abril por Semana Santa. Todas fechas de grandes motivos de encuentro y viajes de larga distancia. “Conducir en rutas y a alta velocidad requiere rever una serie de comportamientos sociales que la mayoría no contempla”, dijo Evdemon.
Finalmente, destacó una serie de consejos llamados las cinco A, a saber: acatar la ley vial en todas sus formas; adecuar la velocidad de mi vehículo al entorno donde me muevo, condiciones de la ruta y el clima; alerta a los movimientos de los demás; anticiparme a esos movimientos; y avisar con anticipación mis maniobras.

Fuente: Diario El Norte

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